ETIQUETAS SEMÁFORO Y LA COMPRA DE ALIMENTOS BAJOS EN GRASA

Un estudio realizado por Drescher publicado en la Revista Internacional de Estudios de Consumo, encontró que las etiquetas semáforo destacan los beneficios de los productos bajos en grasa aumentando la intención de compra de los consumidores. Sin embargo, el mismo estudio señala que este tipo de etiquetas desvía la atención que se presta a las etiquetas orgánicas lo que disminuye la intención de compra de este tipo de productos.

Los investigadores pidieron a 250 participantes responder una encuesta en línea sobre el uso de etiquetas semáforo en el rubro de alimentos y de servicios financieros.

En el sector alimentos, se solicitó a los participantes elegir entre dos pizzas de la misma empresa basándose en una etiqueta GDA (Guideline Daily Amounts) incolora, que entrega información sobre cantidad nutricional diaria sugerida, precios y método de producción (orgánico o convencional).

En una segunda consulta, se agregó la información de etiquetado semáforo y se les pidió a los consumidores elegir nuevamente. Mediante la suma de votos de los participantes, se determinó la intención de compra en cada caso.

Los investigadores explican que para el caso de la pizza baja en grasa con la información nutricional presentada en etiqueta GDA sin colorear, la opción de los consumidores no fue significativa, en cambio en la pizza con la información en etiqueta semáforo, tuvo un efecto altamente positivo y significativo en la opción tomada por los consumidores.

Sin embargo, se encontraron con que los consumidores no eligieron con similar frecuencia el producto orgánico cuando en el envase del producto se incluían las etiquetas semáforo. Lo anterior, es causado por un cambio en la atención del consumidor. Cuando no había etiqueta semáforo, la etiqueta orgánica fue el indicador de calidad que guió al consumidor en la elección, pero esta función cambió en la segunda consulta al incluir la etiqueta semáforo.

La Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido utiliza un sistema voluntario de etiquetado semáforo, que informa sobre cuatro nutrientes (azúcares, grasa, ácidos grasos saturados y sal) asignándoles un color (rojo, verde y ámbar) dependiendo del nivel de los nutrientes en el producto.

El Parlamento Europeo votó en contra del sistema semáforo para Europa, en marzo de 2010, pero el sistema comenzó a adoptarse en sectores no alimentarios, tales como los servicios financieros para ayudar a medir el riesgo del consumidor.

La Comisión Europea dijo en febrero de ese mismo año que iba a investigar el impacto del sistema de etiquetado nutricional semáforo voluntario del Reino Unido, después que varios estados miembros de la UE encabezados por la delegación italiana, se quejaron de que esto podría perjudicar el comercio en la UE.

Fuente:
Foodnavigator.com