COMIENZA DE A POCO.

Concéntrate en modificar una cosa por vez, que se convertirá en un gran cambio cuando se incorpore como algo normal en tu vida cotidiana:

  1. Empieza el día con un buen desayuno. Tu metabolismo te lo agradecerá. 
  2. Siéntate a la mesa a realizar las 4 comidas principales. Es importante registrarlo en la mente y el hacerlo de pié no es una buena conducta.
  3. Trata de evitar el pan en las comidas; al menos no lo lleves a la mesa. Tenerlo en el freezer y descongelar solo 1 para desayuno o merienda es una buena opción para evitar tentaciones.
  4. Controla el aceite de las comidas. Es conveniente agregar primero vinagre, limón o aceto, dejando el aceite para el final (1 cda. chica al día es suficiente).
  5. Evita llevar las fuentes a la mesa. De ésta manera controlaremos las porciones.
  6. Cocina solo lo justo. Cocinar de más significará comer de más.
  7. Reduce de a poco el tamaño de las porciones consumidas. Si sueles comer tres porciones de pizza, prueba en la próxima oportunidad comer dos, saboreando y disfrutándolas desde el primer bocado.
  8. En el desayuno y la merienda, saca la porción de galletitas o tostadas que vas a consumir y guarda el paquete.
  9. Deja el auto en casa y prueba caminar para cumplir con tus obligaciones cotidianas.

Empieza por lo que te resulte más fácil para evitar frustraciones.

Casi sin que te des cuenta verás que estas pequeñas cosas se van a ir incorporando en tu vida cotidiana, como cualquier otro hábito.

Y RECUERDA: ANTES QUE NADA, ALGO ES UN MONTÓN !!!