IMPORTANCIA DE LA ACTIVIDAD FÍSICA EN LA MUJER

   Actualmente las mujeres ocupan gran parte de su vida en actividades laborales, que en la mayoría de los casos son frente a la computadora; en reuniones, por lo general sentadas, sin ninguna actividad. Ellas salen de sus trabajos y agilizan el tiempo para llegar pronto a sus hogares, con el objeto de atender tareas escolares, preparar los alimentos, terminar el trabajo que llevan de la oficina y compartir algunos momentos con su familia; luego viene el descanso nocturno, y al otro día nuevamente continúa la rutina. Si se contabilizara cuántas horas dura una mujer sentada, se establecería que casi el 80 a 90% del día. No realiza ninguna actividad física, menos ejercicios especiales, y la mayoría de las veces no practica deporte alguno.


   Las mujeres, actualmente, deben asumir grandes responsabilidades, compromisos económicos, el cuidado de la familia, la formación de los hijos y obligaciones laborales, lo cual las lleva a manejar grandes niveles de estrés.
El estrés se ha relacionado con muchos trastornos físicos, desde el dolor de cabeza por tensión, hasta enfermedad coronaria. Esto, acompañado del sedentarismo mencionado anteriormente, lleva a entender por qué las mujeres están sufriendo, en mayor medida, de problemas cardiocerebrovasculares.


   La actividad física debe entenderse como movimiento humano intencional, y como tal, es invisible en los aspectos físicos, psicológicos, sociales y otros. En consecuencia, la actividad física es necesaria, básica y fundamental para las mujeres (y para todas las personas), pues gracias a ella se incrementan la salud y el bienestar. Aunque el ritmo de vida en esta sociedad no permite ni la frecuencia, ni el volumen de ejercicio físico suficiente para promover una calidad de vida acorde con la salud, es fundamental practicar la actividad física y comprender la importancia de su realización, en pro de la salud y de la vida.


   Hay que tener en cuenta que la vinculación a un programa de actividad física depende en gran medida de los intereses y preferencias personales. Se considera muy importante conocer y prescribir, dentro de lo posible, aquellas actividades que reportan no solo un beneficio orgánico, sino también uno psicológico o, como mínimo, las que comparten un cierto grado de entretenimiento y diversión, y que no supongan una carga sobreañadida al régimen habitual de actividad laboral o doméstica.

 
   Algunas personas, prefieren las actividades individuales, que pueden realizarse sin compañía, pues les brindan la posibilidad de aislarse, distraerse de las preocupaciones y disfrutar la soledad. Estas personas suelen optar por la marcha, la carrera, la natación o el ciclismo. En cambio, otras más extrovertidas tienden a aburrirse con ese tipo de actividades, y prefieren algunas más variadas, que pueden realizarse en grupo o en pareja, y con un carácter lúdico más marcado. Para ellas se recomiendan los juegos, la danza y las actividades deportivas de equipo. Algunas personas, en cambio, tienen el suficiente grado de autocontrol y autodisciplina como para conseguir un programa sin ayuda o soporte externo.

   Sin embargo, en general, resulta más útil sugerir que el ejercicio se realice en pareja, en familia o en grupo, de forma que esté presente el refuerzo positivo de compartir intereses comunes.


 

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