ACTIVIDAD FÍSICA E HIPERTENSIÓN

   El ejercicio contribuye a reducir la presión arterial y los niveles de colesterol, así como a prevenir la enfermedad cardíaca, el ataque cerebral, la DBT, la obesidad y la osteoporosis. También ayuda a manejar el estrés, relajarse y dormir mejor, a dejar de fumar (en personas que están intentando hacerlo) y a mejorar el control del peso corporal cuando se combina con una alimentación equilibrada.


   Para prevenir las enfermedades cardíacas, la frecuencia de los ejercicios es más importante que su duración.
El mejor tipo de ejercicio para el hipertenso es, sin duda, el ejercicio aeróbico con la precaución de evitar intensidades altas.

   Algunas actividades recomendadas son los ejercicios de bajo impacto o moderado: caminar enérgicamente, nadar o practicar gimnasia acuática, subir escaleras, remar, esquiar, escalar, bailar, andar en bicicleta o hacer otros deportes o juegos activos. Si tiene sobrepeso, una buena manera de comenzar es con ejercicios estáticos, sin impacto (bicicleta fija), o en el agua; no es necesario nadar, ya que existen programas de gimnasia acuática, yoga y similares.


   El ejercicio aeróbico disminuye los valores de presión arterial en reposo en el orden de los 7 y 6 mmHg para la máxima y la mínima, respectivamente. Este efecto reduce la incidencia de ACV en un 14% y de infarto de miocardio en un 9%.
Es importante destacar que aunque son notorios los cambios y efectos positivos del ejercicio en la disminución de la presión arterial, igualmente no reemplaza al tratamiento farmacológico.


   Se debe realizar una actividad física aeróbica de intensidad baja a moderada, mantener una alimentación adecuada equilibrada y respetar las indicaciones farmacológicas propuestas por su médico.

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